Shan Shui

Shan Shui es un término chino que hace referencia al paisaje y su etimolgía literal es “Montaña - Agua”. Además, es un estilo de pintura en donde se representan espacios naturales a través del pincel y la tinta.
El proyecto está compuesto por una serie de 18 imágenes y un rollo a modo de pergamino conformado a través de numerosos fragmentos de varias fotografías. Todas estas imágenes están realizadas en dos puntos diferentes de la geografía española, pero que por sus características naturales y paisajísticas he considerado convenientes para formalizar el presente proyecto. La primera localización son las Bardenas Reales situadas en Navarra. Se trata de un paraje desértico, árido, inmenso, que ostenta muchos de los atributos que se manifiestan en un paisaje sublime y que transmite esa sensación abrupta y a su vez majestuosa. El segundo territorio está situado en Zumaia, una zona de la costa guipuzcoana. En este espacio destaca el mar y las zonas montañosas que debido a su evolución geológica presentan unas formas muy singulares y atrayentes. La unión de ambos lugares permite tener representación de gran parte de los elementos naturales enmarcados dentro de lo sublime, como son el desierto, el océano y la montaña. Además, la elección de estos territorios está fundamentada en el taoísmo y en su relación con los cuatro elementos básicos de la naturaleza como son la tierra, el aire, el fuego y el agua.
Las imágenes resultantes del proyecto se alcanzan al situarse en el límite entre la contemplación de un territorio real y su despliegue en la imaginación hacia una perspectiva artificial, es decir, a través de la construcción de espacios donde emoción y paisaje tienen lugar.
Atendiendo a esas referencias propias del ámbito pictórico que se han comentado a lo largo de la investigación, tanto de oriente (con aquella búsqueda de plenitud a través de la unión espiritual con la naturaleza) como de occidente (con aquel pensamiento romántico donde confluye la visión externa y la interna), se intenta ir en busca de la experiencia del paisaje sublime. 
Para la construcción de estas imágenes, se tienen en cuenta también todas aquellas características que identifican la sublimidad en un territorio como la sensación de infinito, ausencia de límites, o repetición de un elemento.  En el caso de las fotografías, cada una se compone de la unión de diferentes ángulos, puntos de vista, o de distintas zonas. En ocasiones se utiliza la superposición de capas o la duplicación de un mismo elemento para elaborar nuevos paisajes artificiales. En todas ellas, es constante un encuadre abierto desde un punto de vista elevado, que junto al formato panorámico pretenden mostrar la inmensidad de la naturaleza. Precisamente, otra de las sensaciones que ayuda a transmitir lo inabarcable del paisaje es que nunca se puede avistar en su totalidad, sino a través de diferentes partes. Y es por ello por lo que surge el formato de rollo, ya que con esta técnica el espectador tiene que ir velando y desvelando zonas para conseguir avistar todo el conjunto. Por otra parte, esta obra enrollable se compone por distintos fragmentos de fotografías paisajísticas que se superponen, entrando o saliendo de su propio marco, y que dejan espacios en blanco, ausencias, o espacios equívocos dentro de la totalidad de la imagen, reflexionando de este modo sobre los límites difusos. Tanto la elección del formato panorámico, como la utilización del pergamino, está directamente relacionado con la tradición paisajística china, debido a los paralelismos existentes con la pintura occidental en relación a lo sublime.